Desconocimiento, el principal reto que enfrentan los pacientes con linfoma de células del manto (LCM)

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Debido al desconocimiento, tanto de la comunidad médica como de los pacientes, el linfoma de células del manto (LCM), es un tipo de cáncer considerado poco frecuente pero altamente agresivo, ya que se detecta en etapas avanzadas cuando ya afectó diversos órganos. El reto es identificarlo a tiempo para que se pueda tratar y mejorar tanto la expectativa como la calidad de vida de los pacientes.
 
Al respecto, la doctora Elia Apodaca, especialista en Medicina Interna y Hematología, indica que los sitios más comunes afectados por el LCM son los ganglios linfáticos, bazo, sangre periférica y médula ósea. Las células cancerosas también pueden encontrarse en el tracto gastrointestinal y provocar náusea, vómito, diarrea y dolor abdominal.

El LCM es un cáncer del sistema linfático (linfoma), que surge de las células que se originan en la “zona del manto”, es decir, el anillo exterior de pequeños linfocitos que rodean el centro de un ganglio linfático.

Cabe destacar que si se llega a detectar a tiempo el LCM no necesita tratamiento médico generalizado inmediato. En estos casos, la estrecha vigilancia se considera una estrategia adecuada; pero también se considera apropiada la quimioterapia de curso corto, seguida de radioterapia de mantenimiento.

Aquí radica la importancia de la detección oportuna y de que los pacientes identifiquen a tiempo las señales como los antecedentes familiares de cáncer o linfoma, el crecimiento de ganglios que no están relacionados a infección y que llamativamente no son dolorosos, también la presencia de sudoración nocturna, fiebre y pérdida de peso inexplicable. En caso de presentarse, deberán asistir al médico lo antes posible.

Los adultos mayores son la población más afectada por el linfoma de células del manto, un cáncer poco frecuente que registra alrededor de 350 casos al año en México de acuerdo con Globocan y el estudio de Pérez-Zúñiga del 2018. Suele afectar en mayor medida a hombres que a mujeres, y la edad media de su detección se sitúa entre los 60 y 70 años, afirma el doctor Arturo Vázquez Leduc, director médico de Asofarma de México, y agrega: “Este cáncer no Hodking proviene de las células inmunitarias llamadas linfocitos B. En la mayoría de los casos, las células cancerosas tienen una mutación adquirida que provoca el comportamiento agresivo de esta enfermedad”.

En México, el LCM está considerado como una enfermedad infrecuente o rara de acuerdo con la publicación del Diario Oficial de la Federación de 2017, donde se expresa que son 5 pacientes por cada 10,000 habitantes.
Generalmente el diagnóstico de LCM se realiza después de que se extrae una porción del ganglio, es decir una biopsia. También pueden obtenerse biopsias de otras partes del cuerpo. Luego, la muestra de tejido se envía al patólogo, quien determinará el tipo de cáncer y el grado de avance.

La doctora Apodaca señala que existen diferentes opciones de tratamiento del linfoma de células del manto, dependiendo de ciertos factores como la edad, el estado general del paciente y los niveles de linfocitos y de deshidrogenasa láctica, una proteína (enzima) que ayuda a producir energía para que las células de nuestro organismo puedan funcionar correctamente.

Entre las opciones de tratamiento para esta enfermedad se encuentran terapias que inhiben la vía de señalización de la tirosina cinasa de Bruton (BTK), que bloquean el proceso de crecimiento y multiplicación celular. Esto puede retrasar o detener la proliferación de las células cancerígenas y provocar su muerte anticipada (apoptosis).

Para finalizar, los especialistas aseveraron que se pretende generar conciencia de esta enfermedad en toda la población, para que los pacientes tengan acceso oportuno a servicios de salud y a medicamentos con el fin de que reciban tratamiento.

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