Rehabilitación oncológica: clave para la calidad de vida de los pacientes con cáncer en México

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Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer genera muchas interrogantes. Pensar en qué viene después, en el tratamiento y sus efectos, y en el impacto que tendrá en la familia y en las actividades diarias son solo algunas de las preocupaciones recurrentes. Sin embargo, dentro de esta reflexión poco se habla sobre la importancia de la rehabilitación.

¿Qué es la rehabilitación en pacientes con cáncer?

La rehabilitación oncológica es una especialidad médica en crecimiento que busca mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer, además de contribuir a que los pacientes tengan la mejor experiencia posible antes, durante y después de su tratamiento. Como parte de la rehabilitación integral y multidisciplinaria, el tratamiento del paciente puede incluir un trabajo de distintas especialidades como la atención integral de supervivencia, rehabilitación física y tratamiento del dolor, asesoría nutricional, apoyo a la salud mental y medicina integrativa, como acupuntura, terapia de masajes, ejercicio y clases de bienestar.

Se ha proyectado que para el 2030 habrá aproximadamente 22 millones de sobrevivientes de cáncer en los Estados Unidos, lo que evidencia que los programas actuales de detección oportuna y tratamiento del cáncer van por buen camino. Sin embargo, no hay que olvidar que el camino de los pacientes continúa aún después de finalizar el tratamiento. Muchos de ellos desconocen la importancia de un proceso de rehabilitación oncológica para contribuir sustancialmente a su calidad de vida y para ayudarlos a retomar su día a día.

Desafíos para los pacientes con cáncer y el papel de la rehabilitación para superarlos

En México, se estima que se diagnostican 191.000 casos de cáncer al año, y lo ubican como la tercera causa de mortalidad en el país. Se considera que el 30% de casos son prevenibles y otro 30% se puede diagnosticar oportunamente. Para cualquier paciente con cáncer, uno de los momentos más atesorados será celebrar que su tratamiento ha finalizado. Sin embargo, el camino para garantizar una mejora sustancial en su calidad de vida no termina allí.

Los pacientes con cáncer están deseosos por retomar su vida, y en ocasiones durante ese proceso aparecen algunas dificultades. El rendimiento en el trabajo no es el mismo debido a la fatiga de los tratamientos de radiación, a la debilidad general o la pérdida de memoria a corto plazo que puede causar la quimioterapia, o incluso, el funcionamiento de extremidades como brazos y piernas puede verse afectado.

Estos desafíos son más evidentes para los pacientes, sus familias y conocidos una vez han retomado su rutina diaria. Aunque en ocasiones estas dificultades físicas son sutiles o aparentemente inexistentes, es normal que puedan desarrollarse. Es allí cuando el rol de la rehabilitación se vuelve determinante, dado que, solo bajo un acompañamiento médico integral y multidisciplinario, se podrá impactar positivamente la calidad de vida de las personas.

Las limitaciones a las que se enfrentan los pacientes dependen del tipo de cáncer, del tratamiento oncológico y de la fase en que se encuentre. Por ejemplo, el tratamiento de los cánceres de cabeza y cuello puede provocar problemas para comer, hinchazón del cuello y dificultad para abrir la boca. El de cáncer de mama puede dar dolor en los hombros, hinchazón de los brazos y debilidad y dolor en las manos. Por otro lado, el tratamiento del cáncer de próstata puede provocar problemas de equilibrio, disfunción intestinal y vesical e hinchazón de las piernas.

La identificación, intervención y vigilancia tempranas de cualquier reto en la supervivencia pueden maximizar la función de los pacientes. Es importante recordar que las personas no solo buscan una vida larga, sino una buena calidad de vida para disfrutarla.

Pacientes actuales y sobrevivientes de cáncer necesitan un plan de rehabilitación

La medicina especializada en rehabilitación oncológica puede identificar a los pacientes que corren el riesgo de desarrollar un deterioro físico como resultado de una combinación de sus enfermedades preexistentes, el cáncer y el tratamiento oncológico. Después se realizan intervenciones para minimizar su aparición mediante un “programa de pre-rehabilitación” o para tratarlos oportunamente mediante un programa de rehabilitación para minimizar el impacto en su calidad de vida.

En este mes de febrero, cuando se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, es determinante alzar la voz frente a la identificación temprana, la intervención y la vigilancia como claves para maximizar la sobrevivencia de los pacientes. La forma más fácil de lograrlo es a través de la formulación de un plan a largo plazo para los pacientes sobrevivientes al cáncer. Aunque cada tipo de cáncer puede presentar diferentes afectaciones tras la recuperación, la rehabilitación contribuirá a fortalecer el bienestar general de los pacientes, permitiendo que logren retomar las actividades de la vida diaria y de cuidado personal con mayor facilidad, ayudándolos a enfrentar problemas emocionales, mejorando su fuerza, movilidad y resistencia, y reduciendo el dolor y otros efectos secundarios persistentes.

Dr. Adrián Cristian, jefe de Rehabilitación del Miami Cancer Institute, parte de Baptist Health South Florida

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