Sostenibilidad en el sector hospitalario: un camino hacia la eficiencia
El cuidado de la salud es, sin duda, un pilar insustituible en cualquier comunidad. Los hospitales, como epicentro de esta labor, no solo salvan vidas y restauran la salud, sino que también son motores económicos vitales, generando una considerable cantidad de empleos y contribuyendo significativamente al Producto Interno Bruto. Sin embargo, este sector hospitalario enfrenta una realidad operativa intensa y exigente: sus instalaciones funcionan ininterrumpidamente, consumiendo una cantidad de energía hasta 2.6 veces mayor que otros edificios comerciales. Esta vorágine de actividad, aunada a los recortes presupuestales, el encarecimiento constante de la energía y una demanda de servicios que no deja de crecer, presiona su viabilidad a largo plazo de maneras complejas.
En este escenario, la sostenibilidad deja de ser una opción deseable para convertirse en una condición indispensable. Es el camino para garantizar que el sector hospitalario pueda seguir cumpliendo su misión. La urgencia de dejar atrás modelos de gestión que ya no responden a las necesidades actuales es palpable, y avanzar hacia esquemas más eficientes y resilientes se vuelve una prioridad estratégica.
Los desafíos energéticos en el corazón del cuidado
La magnitud del consumo energético en un hospital no es aleatoria; deriva de su propia naturaleza. Pensemos en los quirófanos, las unidades de terapia intensiva, los sistemas de climatización para mantener ambientes estériles, los equipos de diagnóstico por imagen de alta tecnología y la iluminación constante en pasillos y habitaciones. Todos estos elementos operan 24 horas al día, 7 días a la semana, demandando una cantidad formidable de recursos energéticos.
Esta dependencia se traduce directamente en costos operativos exorbitantes, un problema que se agrava con la fluctuación y el alza en los precios de la energía. Para el sector hospitalario, esta situación no solo impacta las finanzas, sino que desvía recursos que podrían destinarse a mejoras tecnológicas, capacitación del personal o expansión de servicios.
Más allá del quirófano: la importancia de una gestión operativa eficiente
La transformación en un hospital va más allá de la innovación médica; se ancla en la optimización de sus procesos diarios. La gestión tradicional, que a menudo opera con una visión fragmentada, donde áreas como la energía, el agua y el mantenimiento actúan de forma aislada, ha demostrado ser insuficiente. Esta falta de coordinación genera ineficiencias críticas y tiene un impacto directo en la calidad de la atención clínica.
En este sentido, la implementación de un mantenimiento preventivo es fundamental. Como bien lo señala el Ingeniero José Luis Lara, Director Regional de Hospitales MAC: “Si las instalaciones eléctricas no reciben el mantenimiento adecuado, tienden a consumir más energía y a presentar fallas. Por ello, es fundamental adoptar un enfoque preventivo más que correctivo, ya que puede reducir las fallas en los equipos médicos entre un 30% y 40%. Este porcentaje se traduce en ahorros operativos y, al mismo tiempo, garantiza la disponibilidad de los equipos para la atención de los pacientes.”
Un programa de mantenimiento preventivo no solo extiende la vida útil de los equipos, sino que también:
- Reduce interrupciones: Menos fallas significan menos retrasos en cirugías y diagnósticos.
- Optimiza el consumo: Equipos bien mantenidos funcionan con mayor eficiencia energética.
- Incrementa la seguridad del paciente: Asegura que la tecnología crítica esté siempre disponible y operativa.
- Genera ahorros sustanciales: Evita costos elevados por reparaciones de emergencia o reemplazo anticipado de equipos.
El panorama financiero y la demanda creciente de servicios
El sistema de salud en su conjunto experimenta una presión financiera constante. La brecha entre el gasto público recomendado internacionalmente y la realidad presupuestal empuja a una gran parte de la población a buscar atención en el ámbito privado. Los hospitales privados absorben esta demanda creciente, muchas veces con una infraestructura energética que no fue concebida para operar bajo los actuales niveles de exigencia.
Patrick Devlyn, Presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial, subraya la magnitud de la situación: “Las brechas más críticas del sector hospitalario son sistémicas y de gestión: energía, agua y mantenimiento operan en silos, sin visibilidad cruzada ni decisiones basadas en evidencia, y eso tiene un impacto directo en la calidad clínica. La transformación del sector requiere una cultura de mantenimiento preventivo, modelos donde la inversión se recupera con sus propios ahorros, y una política pública que integre sostenibilidad y calidad clínica como objetivos indivisibles.” Esta perspectiva resalta que la sostenibilidad no es solo una preocupación ambiental, sino un motor para la calidad y la resiliencia financiera.
La hoja de ruta hacia un futuro sostenible para el sector hospitalario
La buena noticia es que la transformación es no solo posible, sino que ya se está gestando, con ejemplos medibles a nivel global. En instituciones como el Hospital Universitario Austral, donde Veolia opera, la implementación de un monitoreo inteligente logró una reducción del 18% en el consumo energético, generando ahorros significativos y garantizados.
Para iniciar este camino, Francisco Torres Luquin, Director de Operaciones de Energía de Veolia México, propone un punto de partida claro: “Un primer paso en esta dirección es realizar una auditoría energética y técnica para evaluar la calidad de la energía, el cumplimiento normativo y el estado real del mantenimiento de los equipos. A partir de ahí, se pueden implementar programas con ahorros garantizados, en los que la inversión —realizada por Veolia— se paga con los ahorros económicos en la factura y, si la escala lo permite, avanzar hacia soluciones de cogeneración que abastezcan al hospital de electricidad, frío, calor y vapor desde una sola fuente.”
De cara a los próximos años, los especialistas coinciden en que las prioridades para el sector hospitalario deben enfocarse en:
- Digitalización y monitoreo continuo: Implementar tecnologías que permitan supervisar en tiempo real el desempeño de las instalaciones.
- Profesionalización de la operación y el mantenimiento: Transitar hacia modelos predictivos que anticipen fallas antes de que ocurran.
- Incorporación de energías renovables: Integrar fuentes de energía limpia para reducir la huella de carbono y los costos a largo plazo.
Estas estrategias de eficiencia energética pueden reducir los gastos operativos de un hospital entre un 10% y un 55%. La colaboración activa entre el ámbito público y privado será decisiva para acelerar esta transición a gran escala. La sostenibilidad, entonces, no solo mejora la eficiencia, sino que robustece la capacidad de respuesta y la calidad del servicio que ofrecen los hospitales a la comunidad. Es una inversión inteligente en el bienestar presente y futuro.