¿Qué onda con el VIH y cómo mantenernos seguros?
Cuando hablamos de infecciones de transmisión sexual, a veces nos da pena o creemos que a nosotros no nos va a pasar, pero la realidad es otra. Proteger nuestra salud sexual es básico y no tiene por qué ser un tema tabú ni aburrido. Conocer bien qué onda con el VIH es el primer paso para disfrutar de nuestra vida sexual de forma segura, informada y sin rollos.
Entendiendo el VIH y el SIDA
Primero lo primero: el virus de la inmunodeficiencia humana ataca las defensas de nuestro cuerpo. Si no se detecta y trata a tiempo, puede llegar a desarrollar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). En esta etapa, el cuerpo se queda sin su escudo protector, volviéndose súper vulnerable a enfermedades graves.
La transmisión se da principalmente por prácticas de riesgo. Hablamos de tener relaciones sexuales (ya sea sexo oral, vaginal o anal) sin usar condón. Aunque parezca increíble, todavía hay muchos contagios y esto pasa por varias razones que debemos tener en el radar:
- No saber que se tiene el virus: Muchas personas portan el VIH sin saberlo porque no se hacen pruebas.
- El estigma social: Aún hay mucho miedo o pena para hablar de frente sobre la salud sexual.
- No usar condón: Sigue siendo un clásico error no usar métodos de barrera durante el sexo.
“El alza de estos número solo deja en evidencia que es necesario redoblar esfuerzos para crear un ambiente donde la población en general pueda tener acceso a la educación en torno a las ITS y su prevención. En Prudence nos mantenemos fieles a nuestra misión de promover la prevención de infecciones de transmisión sexual a través de nuestras jornadas de distribución gratuita de preservativos, campañas de concientización en redes sociales para para hablar de salud sexual sin vergüenza y normalizar el autocuidado”, comenta Denisse Flores, vocera de DKT y Prudence.
El condón: tu mejor aliado para prevenir el VIH
La buena noticia es que evitar el contagio está en nuestras manos y es súper fácil. El uso de preservativos es la regla de oro. Existen opciones para todos los gustos:
- Condón masculino: Esa funda de látex, poliuretano o nitrilo que ya todos conocemos y que se ajusta perfectamente.
- Condón femenino (o interno): Es una funda tubular con anillos flexibles en los extremos.
Ambos son los únicos métodos que realmente te protegen contra las Infecciones de Transmisión Sexual, incluyendo el VIH.
Pruebas regulares, la clave de la tranquilidad
Usar condón está genial, pero para estar cien por ciento seguros, las pruebas de laboratorio son fundamentales. La única manera de saber si el virus está en tu cuerpo es mediante un análisis de sangre o saliva que detecta los anticuerpos.
Hacerte chequeos de rutina debería ser tan normal como ir al dentista. Diagnosticar el VIH u otras infecciones a tiempo, especialmente cuando no hay síntomas a la vista, te salva de complicaciones futuras y cuida a tus parejas. Marcas como Prudence y DKT le echan muchas ganas a la educación sexual, pidiendo que normalicemos las pruebas y tengamos más acceso a métodos de prevención. Así que ya sabes, cero excusas: protégete, infórmate y hazte la prueba sin miedo.