Puntos clave sobre la nutrición en el Día Mundial del Niño Prematuro

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, se estima que, anualmente, nacen alrededor de 15 millones de niños prematuros a nivel global. En México, cada año se registran más de 200 mil nacimientos prematuros[1]. Tan sólo en 2017, el 9.8% de los 425 mil 516 partos de los hospitales y clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de todo el país —es decir, 41 mil 664—, tuvieron estas circunstancias[2].

En el marco del Día Mundial del Niño Prematuro, el cual se conmemora cada 17 de noviembre desde hace once años, es relevante tener presentes los factores clave que intervienen en el crecimiento y desarrollo de los pacientes pediátricos que se encuentran en esta situación.

Para comenzar a abordar el tema, es conveniente definir que los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de haber completado las 37 semanas de gestación, lo cual implica que no alcancen una completa madurez en órganos como los pulmones, el cerebro, los intestinos, el corazón, entre otros.

Debido a la inmadurez de su organismo, estos pequeños tienen necesidades específicas que deben cubrirse para lograr el crecimiento y desarrollo que debieron tener en el útero. Sus requerimientos nutrimentales de energía, proteína y electrolitos son más altos que los de un recién nacido a término.

Asimismo, los bebés prematuros nacen con escasas reservas de nutrientes, ya que éstas se producen en las últimas semanas de gestación. Tomando en cuenta que dichos depósitos se empiezan a agotar a partir del nacimiento, es vital cubrir sus altos requerimientos nutrimentales de manera inmediata. Por ello, este grupo de pacientes necesita cuidados especiales desde sus primeras horas de nacimiento, bajo la atención de un neonatólogo; entre ellos, una nutrición completa, oportuna y segura.

Es común que los prematuros de extremo bajo peso y muy bajo peso –es decir, los que pesan menos de 1.5 kilogramos al nacer— deban ser alimentados con nutrición parenteral. Ésta se administra con un catéter a través del cordón umbilical, generalmente, a aquellos bebés cuyo sistema digestivo no permite la correcta absorción de nutrimentos de la leche humana o fórmula infantil.

En estos casos, la nutrición parenteral es clave, pues funge como una continuación de la administración de nutrientes que el bebé adquiría vía umbilical cuando estaba en el vientre de su madre, permitiéndole continuar recibiendo las proteínas, carbohidratos y otros nutrientes que su cuerpo requiere para su correcto desarrollo y crecimiento.

Las acciones que especialistas —como los pediatras, neonatólogos y nutricionistas pediátricos— realizan durante la primera hora de vida de un bebé (llamada hora de oro) son fundamentales, ya que tienen consecuencias tanto en el corto como en el largo plazo, que pueden ser determinantes en la adultez del paciente.

En este sentido, suministrar una nutrición óptima y en el momento adecuado a un prematuro, puede contribuir a que el paciente responda de manera favorable ante posibles complicaciones de salud en el hospital o en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), a que tenga mejores pronósticos médicos y a su recuperación. A largo plazo, un adecuado soporte nutricional mejora los patrones de crecimiento y el desarrollo neurológico del niño.

Por las razones anteriormente mencionadas, es crítico que, desde el momento de su nacimiento, los bebés prematuros reciban un soporte nutricional integral, de manera segura y oportuna.


Por: Dr. Yahiel Osorio Alamillo. Es Médico Cirujano, egresado de la Universidad Panamericana (cédula profesional: 7903204), y Médico Pediatra, por el Instituto Nacional de Pediatría (cédula profesional: 10243886). Cuenta con una subespecialidad en Nutriología Clínica, por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (cédula profesional 11589149). Actualmente, colabora como coordinador de Nutrición Clínica Pediátrica en el Servicio de Pediatría del Hospital General de México. Ha participado en más de 17 trabajos y publicaciones especializados, principalmente, en pediatría y neonatología, así como en ponencias nacionales e internacionales de nutrición pediátrica.

[1] https://www.gob.mx/salud/articulos/los-bebes-prematuros-requieren-cuidados-especiales?idiom=es

[2]http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201807/179#:~:text=De%20los%20425%20mil%20516,las%2037%20semanas%20de%20gestaci%C3%B3n.

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