Medicamentos antiobesidad, cómo y cuándo se deben utilizar

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A lo largo de los años se han utilizado diferentes métodos farmacológicos para la pérdida de peso, desde diuréticos, laxantes, hormonas tiroideas, anfetaminas, metformina, drogas entre otras, sin embargo ninguna de las anteriores trata a la obesidad.

La obesidad es el primer paso para otras patologías como hipertensión arterial, diabetes tipo II, índices elevados de colesterol y triglicéridos, problemas osteoarticulares, riesgo de padecer cáncer, apnea del sueño y problemas cardiovasculares, explicó Bernardo Rea Ruanova, Director de la clínica integral Gastrobariátrica Santa Fé.

Para Rea, es importante señalar que los medicamentos NO funcionan solos, es necesario apegarse a un plan multifuncional, en la clinica Gastrobariátrica Santa Fé nos basamos en medicamento que están regulados por organismos internacionales, básicamente hay disponibles en México tres medicamentos que han demostrado su efectividad:

Orlistat: Es una molécula de administración oral que reduce la absorción intestinal de la grasa de los alimentos. Puede reducir hasta el 5% del peso de partida.

Fentermina-topiramato y GLP-1: mostraron los mejores efectos para bajar de peso, pero eso no significa que la mayoría de las personas deban usarlo sin considerar su contexto individualizado. La certeza de la evidencia varió entre los estudios y para los diferentes medicamentos incluidos en el análisis. El nivel más alto de certeza fue para el cambio de peso medio desde el inicio y las probabilidades de lograr una reducción de peso del 8 % o 11 % con fentermina-topiramato, agonistas del receptor GLP-1 como clase y semaglutida.

Liraglutida: De administración subcutánea diaria, mimetiza el efecto de GLP-1 (Glucagon-Like Peptide-1). Este péptido intestinal, que se sintetiza en respuesta a la presencia de alimentos en el tubo digestivo, estimula la secreción de insulina por el páncreas después de las comidas. En el proceso participa otro péptido, el GIP (Glucose-dependent Insulinotropic-Polypeptide). GLP-1 y GIP también generan sensación de saciedad al actuar sobre una región del cerebro llamada hipotálamo. Los pacientes a los que se les prescribe pierden hasta un 7 % de peso.

Por su parte el cirujano Bariatra Fernando Pérez Galaz de la clínica Gastrobátrica Santa Fé asegura que hay que enfatizar que el tratamiento de la obesidad se debe realizar bajo supervisión médica. Entre otros factores, tendrá en cuenta el Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso de una persona (en kilos) por su talla (en metros) al cuadrado. El uso de fármacos puede ser adecuado cuando el IMC es igual o mayor de 30 kg/m² , o si es superior o igual a 27 kg/m² y la persona sufre diabetes, hipertensión o hipercolesterolemia.

“Por el momento no contamos con fármacos que hayan demostrado pérdidas mayores que el 20 % del peso corporal. En los casos en los que es necesario conseguir descensos superiores, la cirugía bariátrica es una mejor opción terapéutica. Está indicada cuando el IMC es igual o mayor de 40 kg/m² o en casos de IMC igual o mayor de 35 kg/m² si el paciente tiene diabetes, hipertensión o hipercolesterolemia” Resalta el especialista.

¿La obesidad es una enfermedad?

Para que todos estos fármacos se aprueben y sean financiados por el sistema público, es importante que las administraciones consideren la obesidad como una enfermedad. En este sentido, se debe valorar que una pérdida de peso conlleva muchos beneficios para la salud, desde un mejor control de la hipertensión arterial hasta un menor riesgo de padecer determinados cánceres.

“El consumo de estos nuevos fármacos debe estar supervisado por un equipo de especialistas que valoren que lo que se pierde es grasa” Según el cirujano bariatra, “estos nuevos fármacos deben ser asociados a una mejor nutrición, aumento de actividad física y ejercicio, y, sobre todo, seguidos por un equipo de especialistas que valoren que lo que se pierde es grasa y no tejido muscular”.

Sabemos que hoy en día se considera a la obesidad como una enfermedad crónica, compleja, multifactorial, que aún no tiene una cura específica, no está siendo bien enfocada y por ende no es tratada adecuadamente. Aún más preocupante resulta el hecho de que la obesidad aumenta tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. Puntualiza Pérez Galaz.

¿Cuánto tiempo hay que estar con el tratamiento?

Ante la pregunta de si existe un tratamiento para bajar de peso sin cambiar los hábitos de vida, la respuesta es no. Los fármacos y la cirugía pueden ser un buen complemento de la nutrición, actividad física y ejercicio en determinados casos de obesidad, pero por sí solos no solucionan esta patología.

Aunque pueden ser de gran ayuda, los fármacos siguen siendo un complemento en el tratamiento de la obesidad. La actividad física es especialmente relevante, ya que tanto los medicamentos como la dieta disminuyen también el agua corporal y la masa muscular. Sólo el ejercicio permite preservar el músculo y que las reducciones del peso se produzcan principalmente a expensas de la grasa.

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