Invierno y salud: blindaje efectivo contra el repunte viral
La llegada de las festividades de fin de año trae consigo una paradoja inevitable: mientras el ánimo social y las reuniones familiares alcanzan su punto máximo, la salud pública enfrenta su periodo más crítico. La combinación de bajas temperaturas con la convivencia en espacios cerrados crea un caldo de cultivo ideal para la propagación de virus. En México, este fenómeno no es una suposición, sino una realidad estadística que año con año dispara las cifras de enfermedades respiratorias, poniendo a prueba tanto al sistema inmune de las personas como a la infraestructura sanitaria del país.
No se trata únicamente de que el termómetro descienda. La dinámica biológica y social cambia drásticamente en estas fechas. Las personas tienden a buscar refugio en interiores, disminuyendo la ventilación natural de los espacios, lo que facilita que patógenos como la influenza, el COVID-19 y el virus sincicial respiratorio circulen libremente. Entender los mecanismos detrás de este aumento de contagios es el primer paso para transitar la temporada sin complicaciones médicas graves.
Radiografía del contagio: cifras y grupos vulnerables
Los datos epidemiológicos más recientes, con corte al 10 de noviembre de 2025, revelan un panorama que exige atención inmediata. Se han registrado más de 135,517 casos de Enfermedad Tipo Influenza (ETI) e Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG). Lo llamativo de esta temporada es cómo los virus parecen haber seleccionado sus objetivos demográficos de manera distinta.
Mientras que el COVID-19 sigue afectando principalmente a la población joven y económicamente activa —con una concentración notable en el grupo de 25 a 29 años—, la influenza estacional ha golpeado con mayor fuerza a la infancia, específicamente a niños de entre 5 y 9 años.
El comportamiento geográfico de estas enfermedades respiratorias también muestra focos rojos específicos:
- COVID-19: La Ciudad de México encabeza la lista con el 21.7% de los casos, seguida por Querétaro y el Estado de México.
- Influenza: Yucatán se posiciona como la entidad con mayor confirmación de casos (54.6%), seguida por la capital del país y Quintana Roo.
La cepa predominante de influenza, la A(H1N1), representa casi el 88% de los contagios, lo que subraya la importancia de no bajar la guardia, independientemente de la región donde se resida.
La tríada del riesgo: ambiente, cuerpo y conducta
Para combatir eficazmente este repunte, es necesario analizar por qué ocurre. El Dr. Conrado Polanco Ortíz, gerente de relaciones médicas de Esteripharma®, desglosa el problema en tres factores fundamentales que, al combinarse, facilitan la entrada de virus al organismo.
En primer lugar, están los factores ambientales. El aire frío del invierno suele ser seco, lo que favorece la supervivencia de los virus en las microgotas de saliva y facilita su transporte por el aire. Además, en los lugares con poca ventilación, la carga viral se acumula, convirtiendo una cena familiar en un foco de infección potencial.
En segundo lugar, intervienen los factores fisiológicos. La nariz y la garganta cuentan con mucosas que actúan como filtros naturales; sin embargo, el aire gélido las reseca e irrita, debilitando esta primera barrera de defensa. Esto es especialmente peligroso para personas con comorbilidades como diabetes, obesidad o enfermedades crónicas, quienes tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones severas derivadas de enfermedades respiratorias.
Finalmente, los factores de comportamiento cierran el círculo. Las reuniones sociales prolongadas, el uso irregular del cubrebocas en zonas concurridas y una cobertura de vacunación que a veces presenta brechas, permiten que los agentes patógenos encuentren nuevos huéspedes con facilidad.
Estrategias de protección y nuevas tecnologías de higiene
La prevención en esta época debe ser proactiva y multidimensional. Los expertos coinciden en que la vacunación sigue siendo la piedra angular de la protección, tanto para influenza como para los refuerzos de COVID-19, especialmente en grupos de riesgo. A esto se suma la necesidad imperiosa de ventilar los espacios; abrir las ventanas, aunque sea unos minutos al recibir visitas, permite la renovación del aire y dispersa las partículas virales.
Sin embargo, dado que la entrada principal de estos microorganismos es la vía aérea superior, la higiene local ha cobrado un protagonismo renovado. El Dr. Polanco Ortíz destaca el uso de soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro como una herramienta auxiliar potente.
“La protección efectiva combina medidas comunitarias con cuidados individuales. Además, en situaciones de riesgo, tras exposición en reuniones o si se presentan síntomas iniciales, es recomendable complementar las medidas con auxiliares que ayuden a reducir la carga microbiana en las vías respiratorias superiores”, explica el especialista.
Estas soluciones (SES) ofrecen ventajas significativas en el combate diario contra las enfermedades respiratorias:
- Amplio espectro: Eliminan bacterias, hongos y virus, incluidos la influenza AH1N1 y diversos coronavirus.
- Seguridad: No dañan la mucosa, no generan resistencia microbiana y carecen de efectos secundarios adversos.
- Mitigación: Contribuyen a inhibir la replicación de virus como el SARS-CoV-2.
Integrar lavados nasales o bucofaríngeos con estas sustancias funciona como un método de barrera adicional, limpiando físicamente la zona donde los virus intentan alojarse. “Un lavado nasal y/o bucofaríngeo con estas sustancias no daña la mucosa… Además, estas sustancias contribuyen a la mitigación del virus SARS-CoV2 al inhibir la replicación del virus”, puntualiza el Dr. Polanco Ortíz.
Responsabilidad compartida para un cierre de año saludable
La batalla contra los virus invernales no se gana en los hospitales, sino en la prevención cotidiana. Mantener la hidratación, practicar la etiqueta respiratoria al toser o estornudar y lavarse las manos frecuentemente son hábitos que salvan vidas. Ante síntomas de alarma como fiebre persistente, dificultad para respirar o confusión, la atención médica no debe postergarse.
Este invierno, el mejor regalo es el bienestar propio y el de quienes nos rodean. Como concluye el Dr. Polanco Ortíz: “Cuando me cuido yo, también cuido a mi comunidad. Disfrutemos las fiestas de fin de año con salud y bienestar”. Adoptar estas medidas reduce drásticamente la probabilidad de que las enfermedades respiratorias empañen las celebraciones, permitiendo un inicio de año pleno y saludable.