Importancia de la investigación y prevención del consumo de alcohol durante el embarazo en México
Durante la 29ª edición del Congreso del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO), la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) hizo un llamado urgente a incrementar la investigación y mejorar la difusión sobre los riesgos del consumo de alcohol en el embarazo. La última información oficial en México sobre este tema data de 1988, lo que evidencia la necesidad de actualizar y fortalecer estos conocimientos.
En su intervención, Jessica Paredes Durán, directora de FISAC y psicóloga con más de 21 años de experiencia en prevención del uso nocivo del alcohol, destacó que existe un amplio desconocimiento social respecto a lo perjudicial que puede ser el consumo de alcohol durante la gestación y en la lactancia. Muchas mujeres creen erróneamente que ciertas bebidas alcohólicas ayudan a aumentar la producción de leche o que tomar una copita ocasional no tiene consecuencias, prácticas que incrementan el riesgo para la salud del bebé.
Por otro lado, las mujeres enfrentan múltiples cargas emocionales relacionadas con expectativas sociales, roles, discriminación y juicios de valor, que pueden afectar su salud mental. La incertidumbre sobre si podrán ser buenas madres, sumada a preocupaciones económicas, laborales y de descanso, puede conducirlas a consumir alcohol como mecanismo de afrontamiento.
El maestro Esteban Nolla Hernández, coordinador de Estrategias Preventivas de FISAC para Latinoamérica, aclaró que ningún nivel, tipo o período durante el embarazo sería completamente seguro para el consumo de alcohol, ya que siempre presenta riesgos. Aunque en las ecografías el desarrollo fetal parezca normal, los problemas físicos y psicológicos derivados del alcohol en el período gestacional suelen detectarse únicamente al nacimiento, debido a que el alcohol atraviesa fácilmente la barrera placentaria.
Desde una perspectiva de oportunidades, Aranza Perea, Jefa de Ciencia de FISAC, mencionó que a partir del año 2000 ha habido un aumento en las investigaciones sobre el alcohol en el embarazo. Sin embargo, en América Latina la estadística es limitada, con apenas de 1 a 3 publicaciones anuales en español, lo que refleja la poca atención que recibe este tema en la región.
Perea enfatizó la importancia de informar a las mujeres sobre las consecuencias nocivas del consumo de alcohol, tales como trastornos en el crecimiento, alteraciones neuroconductuales y daños en el sistema nervioso central. Es fundamental evitar la estigmatización, brindar apoyo y acompañamiento para que puedan abandonar el consumo en este período, priorizando la salud de ambas partes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que desde las primeras visitas médicas se pregunte a las embarazadas sobre su consumo de alcohol para monitorear el riesgo. Además, el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) señala que entre el 20% y el 30% de las gestantes presentan síntomas de ansiedad o depresión, resaltando la importancia de cuidar su bienestar emocional.
Finalmente, en el Congreso COMEGO, la FISAC hizo un llamado a la comunidad médica y académica a unir esfuerzos para prevenir el consumo de alcohol durante el embarazo, pues sus efectos negativos pueden afectar gravemente la salud y el desarrollo de los hijos.