Foro Aditivos Alimentarios: Ciencia, Regulación y el Desafío de la Desinformación en México
En un contexto donde la información circula a velocidad digital y las tendencias de consumo evolucionan constantemente, la discusión sobre la seguridad y el papel de los aditivos en los alimentos requiere de espacios de diálogo rigurosos y fundamentados. Precisamente con este objetivo se llevó a cabo el Foro Aditivos Alimentarios: Ciencia, salud y regulación en la era de la desinformación, una iniciativa conjunta de la Universidad La Salle y la Asociación Nacional de Fabricantes de Productos Aromáticos (ANFPA). Este encuentro reunió a toxicólogos, científicos de alimentos, nutriólogos clínicos y reguladores con una misión clara: tender puentes entre la evidencia científica, el marco regulatorio y la percepción pública, cerrando la peligrosa brecha que la desinformación puede generar en torno a la salud y la alimentación. El Foro Aditivos Alimentarios se posicionó así como un referente necesario para analizar, desde múltiples ángulos, la realidad de unas sustancias presentes en más del 75% de los productos envasados en América Latina.
La Realidad de los Aditivos en la Industria Alimentaria Mexicana
Las estadísticas presentadas durante el Foro Aditivos Alimentarios, basadas en datos de PubMed Central, pintan un panorama claro: la presencia de estas sustancias es masiva y estratificada. Mientras que tres cuartas partes de los productos procesados contienen al menos un aditivo, un 64% incorpora dos o más, y uno de cada diez llega a incluir diez o más en su formulación. Esta omnipresencia choca frontalmente con tendencias de consumo como el clean label, que promueve el uso de ingredientes naturales y reconocibles, y con advertencias de organismos internacionales. Sin embargo, los expertos congregados en el foro fueron enfáticos: catalogar los aditivos de manera binaria como “buenos” o “malos” es un ejercicio simplista que responde más al ruido mediático que al riguroso trabajo de evaluación de riesgos realizado por autoridades como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) en México o el prestigioso Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) a nivel global.
El Diálogo Indispensable: Ciencia, Regulación e Industria
Uno de los consensos más firmes del Foro Aditivos Alimentarios fue la necesidad imperante de fortalecer la colaboración entre los tres pilares del sistema: la comunidad científica, la autoridad reguladora y el sector productivo. La Q.A. María Teresa Sosa Reyes, consultora en regulación de alimentos de la Organización Internacional de la Industria del Sabor (IOFI), subrayó este punto con claridad: “No puede existir regulación si no tenemos la información. Necesitamos consolidar un sistema de colaboración donde la autoridad reguladora, la evidencia científica y la industria interactúen y se nutran mutuamente de forma clara, sin perder sus respectivas responsabilidades. La parte científica genera la evidencia que nutre a la autoridad para tomar decisiones adecuadas, mientras que la industria aporta datos y casos prácticos clave para la evaluación de riesgos.” Esta triada, argumentó, es la única vía para mantener una regulación proporcional y basada en evidencia sólida.
La Perspectiva Académica y Clínica: Formación y Divulgación Objetiva
Desde el ámbito universitario, la Mtra. María Lorena Cassis, jefa de la carrera de Química de Alimentos de La Salle, enfatizó el rol crucial de la academia en esta ecuación. “La ciencia de los alimentos debe ser la brújula con la que evaluemos la inocuidad y la conservación de lo que consumimos”, afirmó. Para Cassis, es fundamental transmitir que los aditivos no son enemigos de la salud per se; son herramientas tecnológicas valiosas que garantizan la seguridad microbiológica, previenen el deterioro y mantienen las cualidades sensoriales de los productos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y a la reducción del desperdicio. Esta visión se complementó con las intervenciones de la Dra. Carmen Ruiz Monroy y la Mtra. Adriana Quintero, quienes destacaron la importancia de conectar los hallazgos de la ciencia de los alimentos con la práctica clínica de la nutrición, asegurando que las recomendaciones a los pacientes estén basadas en datos y no en mitos.
Innovación y Responsabilidad en el Marco Regulatorio
La perspectiva de la autoridad sanitaria fue expuesta por la Mtra. María Esther Díaz Carrillo, Comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos de la COFEPRIS, quien elogió la capacidad de adaptación de la industria alimentaria mexicana. “La industria alimentaria mexicana es de las más dinámicas y comprometidas; ante las nuevas exigencias regulatorias y las tendencias de consumo, no se detiene: investiga, reformula y desarrolla productos innovadores todos los días”, señaló. Como ejemplo, citó la reciente actualización de la normatividad sobre el colorante eritrosina, un proceso que demostró un manejo de riesgos serio y colaborativo, donde la industria formal aportó datos de uso real y asumió plazos de transición responsables para no comprometer la seguridad del consumidor.
Conclusión: Un Compromiso Colectivo frente a la Desinformación
El evento cerró con una mesa redonda tripartita moderada por la periodista Maribel Ramírez Coronel, que resumió el espíritu del foro: combatir la desinformación es una tarea compartida que involucra a:
- Las autoridades, en la comunicación clara de sus decisiones basadas en ciencia.
- La industria, en la transparencia y la innovación responsable.
- La academia, en la formación de profesionales críticos y la divulgación accesible.
- Los medios y comunicadores, en la verificación rigurosa de la información.
El Foro Aditivos Alimentarios dejó en claro que el camino hacia una alimentación segura y saludable no pasa por la demonización de la tecnología alimentaria, sino por la promoción de un diálogo informado, continuo y constructivo entre todos los actores. Solo así se podrá salvaguardar la salud pública sin frenar el desarrollo de una industria que es fundamental para la economía y el abasto nacional.

