Fertilidad y Obesidad ¿Vienen en Par?

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La obesidad se ha convertido en una epidemia mundial que afecta a más de 600 millones de adultos en el mundo. En México 7 de 10 adultos sufren sobrepeso u obesidad, lo que equivale a 48.6 millones de personas. 

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT 2016), en nuestro país el 75,6% de las mujeres mayores de 20 años vive con sobrepeso, lo que refleja la existencia de problemas endocrinólogos estrechamente relacionados con la infertilidad.

La obesidad en la mujer trae consigo problemas como irregularidad menstrual, patología endometrial e infertilidad. Incluso durante el embarazo se observan tasas más altas de complicaciones como son trastornos hipertensivos, diabetes gestacional, parto prematuro y mayores tasas de parto por cesárea. En los hombres, un estado inadecuado y baja concentración de espermatozoides.

Por su parte el Dr. Kiyoshi Arturo Macotela, Médico Cirujano Ginecólogo y Director de la Clínica de Reproducción Asistida UMARE indica: “Las mujeres que padecen obesidad son más vulnerables a desarrollar infertilidad, incluso hasta tres veces más que una mujer con un IMC (índice de masa corporal) saludable. Lo que prolonga el periodo de fertilización, aún con tratamiento de reproducción asistida”.

“La obesidad tiene un efecto negativo en el potencial reproductivo, principalmente debido a la alteración funcional del eje hipotalámico-pituitario-ovárico (HPO). Las mujeres obesas a menudo tienen niveles circulantes más altos de insulina, que es un estímulo conocido para aumentar la producción de andrógenos ováricos. Estos andrógenos se convierten en estrógenos a altas velocidades en la periferia debido al exceso de tejido adiposo, lo que afecta la producción de gonadotropinas, dando como resultado anormalidades menstruales y disfunción ovulatoria.

Incluso en mujeres sin alteración ovulatoria, múltiples estudios han demostrado fecundidad reducida, lo que significa que se aumenta el tiempo para lograr un embarazo. En una gran cohorte holandesa de más de 3,000 mujeres con ciclos normales, la probabilidad de concepción espontánea disminuyó linealmente con cada punto de IMC> 29 kg / m2″.

La obesidad tiene asociación con la infertilidad; sin embargo, no es un factor decisivo en todos los pacientes, de ahí la importancia de un estudio especializado y personalizado para identificar el factor ponderante en el impedimento de tener un bebé.  Al final, ambos aspectos probablemente pueden venir acompañados, pero cada caso dictará un tratamiento y causa distinta.

El Dr. Macotela agrega, “Las alteraciones generadas por la obesidad en las mujeres se traducen en desórdenes hormonales y altos niveles de insulina, provocados por un aumento del tejido graso especialmente a nivel abdominal, lo que ocasiona una alteración en el ciclo ovárico y el ciclo endometrial y, a su vez, desfavorece las condiciones para gestar al embrión”.

Cada persona es diferente y si el embarazo se retrasa en un periodo mayor a un año sin uso de algún método anticonceptivo, es importante acudir al especialista de la fertilidad. De esta manera se puede analizar las circunstancias individuales de cada pareja para orientar las recomendaciones y así evitar la preocupación y lograr un embarazo sano y seguro.  

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