Epilepsia: una mirada actual a su diagnóstico, tratamiento y manejo integral

La epilepsia es una de las condiciones neurológicas más comunes a nivel global, caracterizada por la predisposición del cerebro a generar crisis recurrentes. Estas crisis son el resultado de descargas eléctricas anormales y excesivas en las neuronas, lo que puede manifestarse de formas muy diversas, desde episodios breves de desconexión del entorno hasta convulsiones con movimientos involuntarios. A pesar de su prevalencia, sigue existiendo un importante desconocimiento social que puede llevar al estigma, haciendo vital difundir información precisa y actualizada. Hoy, gracias a los avances en neurología, la mayoría de las personas con epilepsia pueden lograr un control efectivo de sus crisis y llevar una vida plena.

¿Qué entendemos por epilepsia?

El Dr. Paul Shkurovich Bialik, jefe del Departamento de Neurofisiología Clínica del Centro Médico ABC, explica que la epilepsia se define como un trastorno neurológico crónico. “Sus manifestaciones clínicas, llamadas crisis epilépticas, son espontáneas y surgen de una actividad eléctrica cerebral desorganizada”, señala. Esta condición no es una enfermedad única, sino un espectro de trastornos con múltiples causas y expresiones. Es fundamental diferenciar entre una crisis aislada, que puede ocurrir por fiebre alta o un golpe fuerte, y la epilepsia propiamente dicha, que implica la recurrencia de estas crisis sin un desencadenante inmediato identificable.

Causas y factores desencadenantes

Las causas detrás de la epilepsia son diversas y a menudo multifactoriales. Aproximadamente en la mitad de los casos se identifica una predisposición genética. La otra mitad puede atribuirse a lo que los neurólogos llaman “epilepsias estructurales”, es decir, aquellas provocadas por una lesión o alteración identificable en el cerebro. Entre las más comunes se encuentran:

  • Daños cerebrales adquiridos: como traumatismos craneoencefálicos graves, accidentes cerebrovasculares (ictus) o falta de oxígeno al nacer.
  • Infecciones del sistema nervioso central: meningitis, encefalitis o neurocisticercosis, esta última aún relevante en ciertas regiones.
  • Malformaciones del desarrollo cerebral: presentes desde el nacimiento.
  • Tumores cerebrales, tanto benignos como malignos.

Comprender la causa subyacente no solo es académico; es el pilar sobre el cual se construye un tratamiento personalizado y efectivo.

El camino hacia un diagnóstico certero

Un diagnóstico preciso es el primer y más crucial paso. Como subraya el Dr. Shkurovich, “la herramienta más poderosa es una historia clínica detallada”. El neurólogo necesita conocer a la perfección cómo son las crisis: su frecuencia, duración, qué las precede y qué sucede después. Para confirmar el diagnóstico y localizar el origen de la actividad anormal, se emplean estudios especializados:

  • Electroencefalograma (EEG): Registra la actividad eléctrica cerebral y puede detectar patrones sugestivos de epilepsia. En la Clínica de Epilepsia del Centro Médico ABC se utiliza incluso la vídeo-electroencefalografía (video-EEG), que graba al paciente durante el estudio, correlacionando lo que sucede clínicamente con la actividad cerebral en tiempo real.
  • Estudios de imagen cerebral: La resonancia magnética de alta definición es clave para buscar lesiones estructurales. En casos complejos, técnicas como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) pueden identificar zonas de metabolismo alterado que no se ven en una resonancia convencional.

Este abordaje diagnóstico integral permite diferenciar entre los tipos de crisis epilépticas –focales (que inician en una zona específica) o generalizadas (que involucran todo el cerebro desde el inicio)– y planificar el manejo con mayor precisión.

Opciones de tratamiento: más allá de la medicación

El manejo de la epilepsia tiene como objetivo principal lograr la ausencia de crisis con la mínima interferencia en la calidad de vida. La gran mayoría de los pacientes responde favorablemente a la farmacoterapia con uno o más medicamentos antiepilépticos. Sin embargo, se estima que entre un 20% y 30% de los casos desarrollan epilepsia farmacorresistente, es decir, las crisis persisten a pesar de un tratamiento médico bien llevado.

Para estos pacientes, centros especializados como el Centro Neurológico del Centro Médico ABC ofrecen alternativas avanzadas:

  • Cirugía de epilepsia: Cuando se identifica una zona cerebral claramente responsable de las crisis y su remoción es segura, la cirugía puede ser una opción curativa. “La tecnología actual nos permite operar áreas antes consideradas inaccesibles, con tasas de éxito muy alentadoras”, comenta el Dr. Shkurovich.
  • Estimulación del nervio vago: Se implanta un dispositivo similar a un marcapasos que envía estímulos eléctricos leves al nervio vago, ayudando a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis.
  • Dietas terapéuticas: Bajo estricta supervisión médica y nutricional, dietas como la cetogénica –rica en grasas y muy baja en carbohidratos– pueden modificar el metabolismo cerebral y ser una opción valiosa, especialmente en niños.

Viviendo plenamente con epilepsia

El manejo exitoso de la epilepsia va más allá del control de las crisis. Requiere un enfoque multidisciplinario que incluye apoyo psicológico para el paciente y su familia, educación sobre la condición y la promoción de hábitos de vida saludables. Es igualmente importante trabajar como sociedad para eliminar los mitos: una persona con epilepsia bien controlada puede estudiar, trabajar, formar una familia y realizar la gran mayoría de las actividades cotidianas. La difusión de información veraz, la empatía y el acceso a atención especializada son los pilares para transformar la experiencia de quienes viven con esta condición neurológica.