Enfrentando el Desafío de las Enfermedades No Transmisibles en la Salud Global
Las enfermedades no transmisibles (ENT), como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y los trastornos cardiovasculares, constituyen una de las principales amenazas para la salud a nivel mundial. Según los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), uno de los objetivos es reducir en un tercio la mortalidad prematura por estas enfermedades para el año 2030, a través de medidas de prevención y tratamientos efectivos. Actualmente, se estima que 41 millones de muertes al año son atribuibles a las ENT, y sin una intervención adecuada, esta cifra podría elevarse a 52 millones para 2030. Esta realidad exige acciones inmediatas.
En México, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores reporta que, en los últimos años, el 80% de las muertes en todas las edades se deben a enfermedades no transmisibles. “Para frenar el aumento de estas cifras, es fundamental que las acciones de prevención comiencen hoy. Esta responsabilidad recae en cada uno de nosotros. Con motivo del Día Mundial de la Salud el próximo 7 de abril, es crucial recordar que cada esfuerzo hacia un estilo de vida más saludable es significativo. Estar atentos a las señales de nuestro cuerpo, mantenernos activos y mejorar nuestra alimentación son decisiones que pueden transformar nuestra salud a largo plazo”, afirma la doctora Vanessa Cohen, directora médica de Adium México.
Un Problema Creciente en la Región
El sedentarismo se presenta como uno de los principales factores que conducen a enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión en México. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023, las enfermedades cardíacas se convirtieron en la principal causa de muerte en el país. Esta tendencia se refleja en varios países de Latinoamérica. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en The Lancet, destaca que la región presenta una de las tasas más altas de personas con actividad física insuficiente.
El informe revela que el 27.5% de la población adulta a nivel global, es decir, 1,400 millones de individuos, no alcanza las recomendaciones de actividad física necesarias para mejorar su salud. La OMS aconseja al menos 150 minutos de ejercicio moderado a intenso por semana.
La actividad física es un paso fundamental en la prevención de estas enfermedades. No obstante, para los 1,250 millones de personas que fuman en el mundo, dejar el tabaco es un paso crucial. Abandonar el hábito disminuye significativamente el riesgo de enfermedades y puede prevenir muertes prematuras tras un diagnóstico de ENT.
Adicionalmente, es esencial adoptar una alimentación más saludable, eligiendo las opciones más nutritivas disponibles en cada situación. “Una dieta equilibrada que incluya granos enteros, frutas, verduras, proteínas magras y productos lácteos aporta beneficios significativos al sistema inmunológico de cada persona. No se trata solo de perder peso, sino de ganar salud. Pequeños cambios pueden llevar a grandes resultados”, subraya Cohen.
Es igualmente importante efectuar chequeos médicos periódicos, realizarse los exámenes pertinentes y adherirse al tratamiento prescripto en caso de recibir un diagnóstico. La adherencia terapéutica es crucial para controlar la evolución de las enfermedades crónicas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. Cada una de estas acciones desempeña un rol esencial en la prevención de las ENT, aliviando la carga que representan para las familias, los sistemas de salud y la sociedad en su conjunto.