Enfermedades zoonóticas, protegiendo la salud humana a través del bienestar animal

La relación entre las personas y los animales es una de las más antiguas y significativas de la historia. Compartimos espacios, afectos y, en muchos casos, también nuestra salud. Este último punto es el eje de un concepto de vital importancia en el mundo moderno: las enfermedades zoonóticas. Se trata de infecciones que pueden saltar de manera natural de los animales vertebrados a los seres humanos, y viceversa. No son casos aislados o exóticos; representan una realidad cotidiana y una preocupación de salud pública global. De hecho, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que estas enfermedades constituyen un alto porcentaje de todas las dolencias infecciosas nuevas y existentes en las personas.

Comprender las enfermedades zoonóticas es el primer paso para prevenirlas. Los patógenos —como bacterias, virus, parásitos y hongos— encuentran varias rutas para llegar hasta nosotros. Una de las más directas es el contacto cercano con un animal infectado, a través de su saliva, orina, heces o al manipular sus tejidos. Otra vía crítica es el consumo de alimentos de origen animal no seguros, como carne poco cocida, huevos crudos o leche sin pasteurizar. Finalmente, un grupo de organismos conocidos como vectores juega un papel clave. Mosquitos, garrapatas y pulgas pueden picar a un animal portador de una enfermedad y, luego, transmitirla a una persona con una nueva picadura. Reconocer estos mecanismos nos permite actuar de manera informada.

El enfoque “Una Sola Salud”: Una estrategia que nos une

Frente a la complejidad de las enfermedades zoonóticas, las respuestas aisladas son insuficientes. La solución más robusta y con mayor consenso científico es el enfoque “Una Sola Salud” (One Health). Este paradigma revolucionario parte de una verdad simple pero poderosa: la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas están inextricablemente vinculadas. Un problema en cualquiera de estos tres pilares inevitablemente afecta a los otros.

“La prevención de las zoonosis requiere un compromiso conjunto bajo el concepto de One Health, Una Sola Salud, donde el bienestar animal, la salud humana y el cuidado del ambiente están conectados”, explica Jayme Dias de Lima, Director General de MSD Salud Animal en Colombia. Esta visión es compartida por líderes en el sector, como MSD Salud Animal, que integra este principio en su trabajo, desarrollando innovaciones en salud animal que contribuyen directamente a la protección de las comunidades.

La aplicación de “Una Sola Salud” se traduce en acciones concretas y colaborativas:

  • Vigilancia epidemiológica integrada: Monitorear brotes de enfermedades tanto en poblaciones humanas como animales para detectar amenazas de manera temprana.
  • Investigación interdisciplinaria: Médicos, veterinarios, biólogos y ecólogos trabajan juntos para entender el origen, evolución y propagación de los patógenos.
  • Comunicación y educación: Informar al público sobre riesgos y medidas de prevención, fomentando una convivencia segura y responsable con los animales.
  • Políticas públicas coordinadas: Desarrollar regulaciones sanitarias que consideren el impacto en humanos, animales y medio ambiente de manera holística.

Tu rol en la prevención: Acciones cotidianas que marcan la diferencia

La protección contra las enfermedades zoonóticas comienza en casa y en nuestras decisiones diarias. Ser proactivo es la clave, especialmente en dos áreas fundamentales: el cuidado de nuestras mascotas y nuestras prácticas alimentarias.

Si convives con animales de compañía (perros, gatos, etc.):

  • Sigue el calendario de salud al pie de la letra: Esto no es negociable. Las visitas periódicas al médico veterinario son esenciales para mantener al día la vacunación (como la crucial vacuna contra la rabia) y los programas de desparasitación interna y externa. Estos tratamientos controlan parásitos como garrapatas y pulgas, que son vectores de enfermedades graves.
  • Practica una higiene básica pero efectiva: Lávate las manos con agua y jabón después de acariciar a tu mascota, limpiar su espacio o recoger sus heces. Evita los besos en la boca y que te lama heridas abiertas.
  • Proporciónales un ambiente limpio: Mantén su cama, juguetes y áreas de alimentación e higiene en buen estado para minimizar la presencia de gérmenes.

Al momento de seleccionar y preparar tus alimentos:

  • Cocina completamente los productos de origen animal: Asegúrate de que la carne, el pollo, el pescado y los huevos estén bien cocidos. El calor es uno de los métodos más eficaces para eliminar patógenos. Evita consumir leche cruda y quesos artesanales que no especifiquen haber sido elaborados con leche pasteurizada.
  • Previene la contaminación cruzada en tu cocina: Usa tablas de cortar y cuchillos diferentes para carnes crudas y para vegetales o alimentos listos para comer. Lava todos los utensilios y superficies a conciencia.
  • Elige agua potable: En zonas donde la seguridad del agua no esté garantizada, opta por agua embotellada o purificada.

La importancia de la salud en la producción animal y la vigilancia global

La cadena de prevención se extiende hasta los orígenes de nuestra comida. En las granjas y establecimientos de producción pecuaria, la implementación de rigurosos programas de bioseguridad es una barrera de primera línea. Estos programas incluyen el control de visitas, la desinfección de vehículos e instalaciones, el manejo adecuado de desechos y, de manera crítica, la vacunación sistemática del ganado. Proteger a los animales de producción contra enfermedades como la brucelosis no es solo una cuestión de productividad económica; es una medida de salud pública que reduce el riesgo en la fuente.

A nivel internacional, la vigilancia es constante. Países de todo el mundo reportan y monitorean eventos de interés, como agresiones por animales potencialmente rabiosos o brotes de leptospirosis en comunidades. Esta red de información permite a las autoridades sanitarias reaccionar con rapidez, contener brotes y prevenir su expansión, demostrando una vez más la interdependencia que promueve el modelo “Una Sola Salud”.