El asma se complica con la obesidad

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En los últimos años numerosos estudios, tanto en adultos como en población infantil, sugieren una conexión entre la obesidad y el asma, dos padecimientos frecuentes en nuestro país y que juntos pueden tener un impacto negativo en quienes los sufren[i],[ii].De hecho, ambos representan un problema de salud pública por la probabilidad de muerte temprana y discapacidad en un gran número de pacientes[iii],[iv].

Según el Dr. Jorge Iván Rodríguez Martínez, Neumólogo Pediatra de la Clínica Valoración Médica Metropolitana, 5 de cada 10 infantes con obesidad tienen alta probabilidad de desarrollar asma[v]. Por esto, en el marco del Día Mundial contra la Obesidad, que se conmemora cada 12 de noviembre, expuso la necesidad de que, además de llevar un tratamiento médico adecuado, cuya piedra angular es la terapia inhalada con broncodilatadores de acción prolongada como el tiotropio, se integre a los pacientes a un programa de control de peso.

Expuso que la obesidad es el exceso de grasa acumulada en el cuerpo debido a un desequilibrio entre el ingreso y el gasto de energía2. Aunque es prevenible, está estrechamente ligada a un estilo de vida donde hay poca actividad física y una inadecuada alimentación, lo que ha generado que a nivel mundial existan más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad2.

El asma, por su parte, es una enfermedad heterogénea; es decir, que puede ser causada por muchos factores, además de que se presenta de manera diferente en los pacientes según la edad y cada uno de ellos puede responder de forma distinta al tratamiento. Se caracteriza por inflamación y obstrucción de las vías aéreas como consecuencia de factores genéticos y estímulos desencadenantes (alérgenos como ácaros del polvo doméstico, polen e irritantes como el humo de tabaco, contaminación atmosférica e infecciones bacteriana o víricas, entre otros), lo que provoca síntomas como tos, sibilancias, falta de aire u opresión en el pecho[vi], los cuales sin un control adecuado pueden agravarse dando lugar a las llamadas crisis o exacerbaciones, que son el principal motivo de urgencias, hospitalización, ausentismo y bajo rendimiento escolar[vii],[viii].

¿Por qué se relaciona el asma con la obesidad?

El Dr. Rodríguez Martínez expuso que se desconoce la causa exacta. Sin embargo, se sabe que en ambas enfermedades hay una interacción compleja entre genes, factores inmunológicos e inflamatorios, hormonales y nutricionales, cuya expresión visible se conoce como fenotipo. “La obesidad, por ejemplo, no solo está relacionada con el desarrollo de alteraciones ortopédicas, gastrointestinales, hipertensión y diabetes mellitus tipo 2, entre otras, sino que también afecta el funcionamiento de los pulmones. Por tanto, es un factor de riesgo importante para el desarrollo de asma[ix],[x]”.

Asimismo, el aumento de peso en una persona que vive con dicha enfermedad respiratoria empeora los síntomas, dificulta el control y afecta la respuesta a los medicamentos[xi]. “Esto, justifica la adición de la obesidad a la lista de fenotipos ya conocidos que incluyen: asma alérgica, ocupacional, inducida por el ejercicio, nocturna, sensible a medicamentos y grave[xii]”.

El especialista subrayó que el asma en los niños con sobrepeso suele ser más grave, con más dificultad respiratoria, más crisis agudas y necesidad de medicinas para tratar los síntomas, por lo que no es raro que 5 de cada 10 infantes en edad escolar no estén bien controlados a pesar de que reciben corticoides inhalados o un agonista ßeta2 de acción prolongada[xiii]“En muchos casos, incrementar la dosis de alguno de ellos no es lo más recomendable. Y es que la medicación habitual alivia la inflamación de las vías respiratorias y el broncoespasmo (contracción del músculo bronquial) pero no da una solución definitiva, de ahí que este grupo sigua presentando exacerbaciones”.

Señaló que un buen tratamiento farmacológico no solo es aquel que controla las manifestaciones clínicas de la enfermedad, la estabilidad funcional y reduce la utilización de medicamentos de rescate frente a las crisis, sino que también prevé recaídas futuras. Por eso, desde el año pasado, la comunidad médica ya cuenta con tiotropio para el manejo de niños mexicanos con asma a partir de los 6 años de edad que, pese a estar medicados, continúan sintomáticos[xiv].

Destacó que este medicamento, desarrollado por Boehringer Ingelheim, es el broncodilatador anticolinérgico de acción prolongada de mayor experiencia clínica a nivel mundial y, debido a su alto perfil de seguridad y eficacia en población infantil, fue incluido en las Guías Internacionales de Tratamiento de la Global Initiative for Asthma (GINA 2019)6.

Agregó que tiotropio viene unido a otra innovación, pues se administra con un dispositivo inhalador fácil de utilizar por los pequeños (Respimat®)[xv]. Sin producir ningún daño a la capa de ozono, éste genera una nube de suave dispersión de partículas microscópicas del medicamento para que lleguen directamente a los pulmones, lo que facilita la respiración de forma inmediata”.

Por su parte, el Dr. Oscar Villalva, Gerente Médico de Respiratorios para Boehringer Ingelheim México, Centroamérica y El Caribe, dijo que además de la terapia inhalada, la educación para el auto-control es básica, lo que implica que tanto los menores y sus padres conozcan todo sobre el asma, eviten la automedicación y, sobre todo, aprendan a tomar decisiones compartidas con el médico. 

Recordó que el asma es una de las 15 principales causas de mortalidad en México con 4 mil fallecimientos por año[xvi] y afecta principalmente al 12% de los niños[xvii]. “Si bien no se cura, sí es posible mantenerla a raya con medicamentos adecuados y medidas como el ejercicio físico, pues esto previene la obesidad, favorece el control de peso en niños con asma y mejora a largo plazo su calidad de vida. Lo más importante es que los pequeños puedan disfrutar al máximo cada momento y sin limitaciones”.


[i] Schaub B, Von Mutius E., Obesity and asthma, what are the links? Curr Opin Allergy Clin Immunol, 5 (2005), pp. 185-93. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15764911. Consultado en: septiembre 2019.

[ii] Alberto Vidal y cols. Impacto del sobrepeso y la obesidad en el asma infantil, Rev Chil Respir 2012; 28: 174 -181. Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/pdf/rcher/v28n3/art02.pdf. Consultaod en: septiembre 2019.

[iii] Organización Mundial de la Salud (OMS), Obesidad y sobrepeso. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/index.html. Consultado en: septiembre 2019.

[iv] Waggoner D, Stokes J, Casale TB. Asthma and obesity. Ann Allergy Asthma Immunol 2008;101:641 -643. Disponible en: https://www.annallergy.org/article/S1081-1206(10)60229-3/pdf. Consultado en: septimbre 2019.

[v] Blanca Estela del Río Navarro, Arturo Berber Eslava, Juan José Luis Sienra Monge, Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. vol.68 no.3 México may./jun. 2011, Relación de la obesidad con el asma y la función pulmonar. Disponible en:http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-11462011000300002

[vi] Global Initiative for Asthma (GINA), Guía de Bolsillo para Profesionales de la Salud, 2018. Disponible en: https://ginasthma.org/wp-content/uploads/2018/03/wms-GINA-main-pocket-guide_2018-v1.0.pdf

[vii] Margarita Fernández–Vega,Mario H. Vargas,* Justino Regalado–Pineda,* Rocío Chapela–Mendoza,Jorge Salas–Hernández. Características de pacientes asmáticos mexicanos atendidos en consulta externa. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Revista de investigación clínica versión impresa ISSN 0034-8376 Rev. invest. clín. vol.57 no.4 México jul./ago. 2005. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000400004

[viii] Batista, MR y Feal, CP. Ausentismo Escolar y Asma: un problema trascendental, RESUMED 2002; 11(3):62-6. Disponible en: http://www.revmultimed.sld.cu/index.php/mtm/article/view/26/1081

[ix] Chlif M, Keochkerian D, Mourlhon C, Choquet D, Ahmadi S. Non-invasive assessment of the tension-time index of inspira-tory muscles at rest in obese male subjects. Int J Obs (Lond) 2005;29:1478-1483. Disiponible en: https://www.researchgate.net/publication/7590451_Noninvasive_assessment_of_the_tension-time_index_of_inspiratory_muscles_at_rest_in_obese_male_subjects. Consultado en: septiembre 2019.

[x] Freedman DS, Dietz WH, Srinivasan SR, Berenson GS. The relation of overweight to cardiovascular risk factors among children and adolescents: the Bogalusa Heart Study. Pediatrics 1999; 103:1175-1182. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/12944838_The_Relation_of_Overweight_to_Cardiovascular_Risk_Factors_Among_Children_and_Adolescents_The_Bogalusa_Heart_Study. Consultado en: septiembr 2019.

[xi] Delgado J1, Barranco P, Quirce S. Obesity and asthma. Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology. 2008;18(6):420-5. Disponible en: https://www.aaaai.org/Aaaai/media/MediaLibrary/PDF%20Documents/Spanish/AsthmaInfo-Spanish-Obesity.pdf. Consultado en: septiembre 2019.

[xii] Dixon AE, Holguin F, Sood A, Salome CM, y otros autores. An official American Thoracic Society Workshop report: obesity and asthma. Proceedings of the American Thoracic Society 2010; 7(5): 325-35. Disponible en: https://pdfs.semanticscholar.org/0fa3/9f5edaffb1ebb94dd2344fafc05b0a124664.pdf?_ga=2.120068296.1394747892.1567703452-1080630455.1567703452

[xiii] Peter SP, Jones CA, Haselkorn T, et al. Real-world evaluation of Asthma control and treatment (REACT): findings from a national Web based survey. J Allergy Clin Inmmunol. 2007; 119 (6): 1454-61. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17481716. Consultado en: septiembre 2019.

[xiv] Rodrigo GJ, Neffen H. Efficacy and safety of tiotropium in school-age children with moderate-to-severe symptomatic asthma: A systematic review. Pediatr Allergy Immunol. 2017;28:573–578. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28692145. Consultado en: septiembre 2019.

[xv] Spiriva Respimat, información para prescribir. Disponible en: https://www.boehringer-ingelheim.mx/sites/mx/files/ipp/mx/ipp_a_spiriva_respimat_mx.pdf

[xvi] Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Principales causas de mortalidad por residencia habitual, grupos de edad y sexo del fallecido 2017. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/registros/vitales/mortalidad/tabulados/pc.asp?t=14&c=11817

[xvii] Sienra-Monge JJ, del Río-Navarro BE, Baeza-Bacab M. Asma. Salud Pública Mex. 1999 Jan-Feb;41(1):64-70. Disponible en: http://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/6132/7221. Consultado en: septiembre 2019.

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