Dolor de oído: cuándo es una molestia pasajera y cuándo es una señal de alarma
Esa sensación punzante, sorda o de presión dentro del oído es una experiencia común que casi todos hemos vivido en algún momento. A menudo aparece de manera súbita, interrumpiendo la tranquilidad del día, y puede variar desde una leve molestia hasta un dolor incapacitante. Mientras que algunas causas son benignas y se resuelven solas, otras pueden ser la primera advertencia de una infección o una condición que requiere atención médica inmediata. Ignorar un dolor de oído persistente o intenso, especialmente si viene acompañado de otros síntomas, no es una opción prudente, ya que podría comprometer una de nuestras capacidades más preciadas: la audición.
Las causas más frecuentes detrás de la molestia
Entender por qué duele el oído es el primer paso para abordarlo correctamente. El dolor de oído, conocido médicamente como otalgia, puede originarse directamente en el oído mismo (otalgia primaria) o ser un dolor referido desde otra zona cercana, como la mandíbula, la garganta o los dientes (otalgia secundaria). Estas son algunas de las causas más comunes:
- Infecciones del oído medio (Otitis Media): Muy frecuentes en niños, pero también en adultos. Ocurren cuando bacterias o virus infectan el espacio detrás del tímpano, a menudo después de un resfriado. La acumulación de líquido y pus genera presión intensa, fiebre y una notable disminución de la audición.
- Infecciones del conducto auditivo externo (Otitis Externa): Popularmente llamada “oído de nadador”, esta infección afecta la piel del canal auditivo. La humedad persistente por nadar, ducharse o un clima húmedo crea un ambiente ideal para el crecimiento de bacterias u hongos. Provoca un dolor de oído muy agudo que empeora al tocar la oreja o masticar, junto con picazón y a veces secreción.
- Acumulación de cerumen (Tapón de cera): El cerumen es una defensa natural, pero cuando se produce en exceso o se compacta, puede bloquear el conducto, causando presión, molestia, tinnitus (zumbidos) y una sensación de oído tapado.
- Cambios de presión (Barotrauma): Volar en avión, bucear o conducir por montañas puede provocar una descompensación entre la presión del oído medio y la ambiental. Esto estira el tímpano, causando un dolor agudo y sensación de plenitud.
- Dolor referido: Problemas en la articulación temporomandibular (ATM), caries dentales severas, amigdalitis o faringitis pueden irradiar dolor hacia el oído, aunque el órgano en sí esté sano.
Síntomas que acompañan al dolor y su significado
Un dolor de oído rara vez viene solo. Los síntomas que lo acompañan son pistas valiosas para el médico:
- Dolor con fiebre: Suele indicar una infección activa, como una otitis media aguda.
- Secreción (otorrea): Un líquido claro, sanguinolento o purulento que sale del oído puede señalar una infección del oído externo o, en casos más serios, la perforación del tímpano por una infección media.
- Picazón intensa: Es un síntoma clásico de la otitis externa, especialmente la de origen fúngico.
- Pérdida auditiva: Una sensación de que los sonidos están amortiguados puede deberse a un tapón de cerumen, líquido detrás del tímpano o la inflamación del conducto.
- Vértigo o mareo: Puede sugerir que la infección o inflamación está afectando el oído interno, donde se encuentra el centro del equilibrio.
La Dra. María Fernanda Alderete, Médico Audiólogo, advierte: “Es muy común que después de nadar las personas piensen que sentir el oído tapado es algo normal y esperen a que la molestia desaparezca por sí sola. Sin embargo, esa sensación también podría ser una señal de que existe una inflamación o una infección en desarrollo”.
¿Qué hacer y qué no hacer ante un dolor de oído?
Mientras se espera la valoración médica, hay medidas seguras y otras que deben evitarse a toda costa.
Acciones recomendadas:
- Aplicar una compresa tibia (no caliente) sobre la oreja durante 15-20 minutos puede aliviar el dolor de forma temporal.
- Mantener el oído seco. Evitar que entre agua durante la ducha usando un algodón cubierto con vaselina.
- Si el dolor parece estar relacionado con la presión (en un avión), bostezar, masticar chicle o realizar la maniobra de Valsalva (exhalar suavemente con la nariz y boca cerradas) puede ayudar a equilibrarla.
- Tomar un analgésico de venta libre, como paracetamol o ibuprofeno, para manejar el dolor, siguiendo las dosis recomendadas.
Prácticas que deben evitarse:
- Nunca introducir objetos en el conducto auditivo, incluidos hisopos, horquillas o los dedos. Esto empuja el cerumen hacia adentro, puede dañar la piel fina del canal y perforar el tímpano.
- No usar gotas óticas sin prescripción médica, especialmente si hay posibilidad de una perforación timpánica, ya que podrían dañar el oído medio.
- Evitar los remedios caseros como introducir aceites, ajo o otros líquientes, que pueden irritar más la zona o empeorar una infección.
La importancia del diagnóstico y tratamiento médico
Cuando el dolor de oído es intenso, dura más de 24-48 horas o viene acompañado de fiebre, secreción o pérdida auditiva, es imperativo consultar a un médico general o a un otorrinolaringólogo. El profesional realizará una otoscopia, un examen simple e indoloro que le permite visualizar el conducto auditivo y el tímpano para identificar la causa exacta.
El tratamiento dependerá totalmente del diagnóstico:
- Para infecciones bacterianas, se prescribirán antibióticos en gotas (para otitis externa) o por vía oral (para otitis media).
- Las infecciones fúngicas requieren gotas antimicóticas.
- Un tapón de cerumen se extrae de manera segura en el consultorio mediante irrigación o instrumentos especiales.
- El manejo del dolor referido se enfoca en tratar la causa primaria, como una infección dental o un problema de la ATM.
