Diabetes continúa como emergencia sanitaria en México y el mundo

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Con motivo del Día Mundial de la Población, conmemorado cada 11 de julio, Educadoras en Diabetes hacen un llamado en materia de salud a la población que vive con diabetes fomentando la insulinización temprana y oportuna como tratamiento para recuperar el control glucémico y una mejor calidad de vida.

El Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estableció en 1989 el Día Mundial de la Población, con el que se pretende centrar la atención en la urgencia e importancia de las cuestiones relativas a la población1. Se trata de un llamado para que las naciones trabajen juntas y busquen soluciones globales a todas las temáticas demográficas como avanzar en materia de producción de alimentos, economía, salud, educación, política y bienestar social2, entre otros temas.

Jacqueline Alcántara, Educadora en Diabetes de BD Ultra Fine menciona que “la diabetes ha sido declarada emergencia sanitaria desde 2016, debido a su alta prevalencia”, sugiriendo que la prevención, el diagnóstico oportuno y un adecuado tratamiento ante este padecimiento son cruciales.

Los datos más actualizados por parte de la Federación Mexicana de Diabetes indican que la diabetes se encuentra en el segundo lugar dentro de las principales causas de mortalidad en el país, con 15,4% hasta el 2016. En cuanto su prevalencia, el 10.3% son mujeres y 8.4% hombres. Considerando que el 90% de casos de diabetes se relacionan con sobrepeso y obesidad, en este sentido 72.7% de los casos son mujeres y 69.4% son hombres3.

“La gran peligrosidad de esta enfermedad radica en que, por cada persona con diagnóstico declarado, estadísticamente hay otra persona que la padece pero no lo sabe. Al ser una enfermedad silenciosa, con síntomas inespecíficos, puede ser que cuando la persona se entere de que la padece, ya se encuentre en etapas avanzadas con complicaciones graves a su salud”, agrega Alcántara. De ahí la importancia de una revisión anual como mínimo de los índices glucémicos, sobre todo si se presentan factores de riesgo como sobrepeso, obesidad, sedentarismo, historia familiar, etc.

En cuanto al tratamiento de la diabetes, la ENSANUT MC 2016 indicó que el 87.8% de las personas con diabetes estaban en tratamiento para controlar su enfermedad. En el mismo periodo, el uso de insulina (con o sin hipoglucemiantes orales) se incrementó 16.0% en las zonas rurales y 20.7% en zonas urbanas. El incremento en la administración exclusiva de insulina se observó principalmente entre la población de 60 años y más (13.4%), mientras que la administración de insulina más hipoglucemiantes orales pasó a 10.1% en el mismo grupo de edad4.

Alcántara asegura: “La insulina continúa siendo el tratamiento óptimo para el cuidado y control de la diabetes, ya sea tipo 1, tipo 2 o gestacional, siendo totalmente segura a cualquier edad. Para que esta terapia sea efectiva, se debe de administrar por medio de una correcta técnica de inyección de insulina y siempre bajo supervisión médica. Fomentar la insulinización, con bases clínicas seguras y confiables, sin duda significa recuperar el control glucémico del paciente y con ello mejorar su calidad de vida”.

A manera de conclusión, Jacqueline Alcántara sugiere las siguientes recomendaciones para una técnica de inyección de insulina adecuada para que ésta sea aprovechada al máximo en beneficio de la salud del paciente:

  • Utilizar las agujas más cortas y ultra finas que existen: de 6mm en jeringa convencional y 4mm para dispositivos tipo pluma.
  • Con el fin de fomentar adherencia al tratamiento, las agujas de 4mm cuentan con tecnología PentaPoint, que quiere decir 5 biseles o cortes en la punta. Esto se traduce para el paciente en una importante reducción de percepción en la piel cuando se introduce la aguja.
  • Se deben rotar los sitios de inyección periódicamente. Estos son: brazo (parte superior trasera), muslo (parte externa), glúteo y abdomen (a dos o tres dedos del ombligo).
  • Las agujas son herramientas de aplicación de un solo uso. No se deben reutilizar. Una mala práctica de esto puede dañar la piel, generar dolor al inyectarse, alterar la dosis de insulina afectando el control glucémico, entre otras consecuencias poco favorables.

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