Día Mundial del Corazón: Por qué la detección temprana de la aterosclerosis es la clave para salvar vidas
Cada 29 de septiembre, la comunidad médica y la sociedad en su conjunto vuelven la mirada hacia uno de los órganos más vitales y, tristemente, más castigados por los estilos de vida modernos. La conmemoración del Día Mundial del Corazón no es una mera fecha en el calendario; es un urgente recordatorio global sobre la necesidad de priorizar la salud cardiovascular a través de la educación, la prevención y la acción temprana. En un contexto donde las enfermedades del corazón se mantienen como la principal causa de muerte en países como México, este día se convierte en una plataforma crucial para discutir no solo los riesgos evidentes, sino también aquellas amenazas silenciosas que progresan durante años sin dar señales de alarma, como la aterosclerosis. Reflexionar sobre ello en el Día Mundial del Corazón es el primer paso para cambiar estadísticas que, con un enfoque proactivo, pueden ser reversibles.
La aterosclerosis: una epidemia silenciosa dentro de nuestras arterias
El verdadero peligro de muchas enfermedades cardiovasculares radica en su capacidad para desarrollarse en la sombra. La aterosclerosis, caracterizada por la acumulación de placas de grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes arteriales, es el principal mecanismo detrás de infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares. Su naturaleza progresiva y asintomática en etapas tempranas la convierte en un enemigo formidable. Evidencia de esta realidad silenciosa la aporta el estudio REACT, publicado en The New England Journal of Medicine, el cual reveló que más del 57% de los adultos aparentemente sanos evaluados ya presentaban placas ateroscleróticas. Lo más alarmante es que este fenómeno no es exclusivo de la edad avanzada; el mismo estudio encontró que 1 de cada 13 jóvenes entre 18 y 29 años ya mostraba signos de esta enfermedad.
En México, la urgencia de abordar este tema se refleja en las cifras del INEGI. Durante 2024, las enfermedades del corazón cobraron la vida de 192,518 personas, representando la primera causa de mortalidad nacional. De estas defunciones, aproximadamente el 74% estuvieron directamente relacionadas con enfermedades isquémicas del corazón, consecuencia final de la obstrucción arterial causada por la aterosclerosis. Los datos preliminares para 2025 no muestran una tregua, manteniendo a estas patologías en la cima de la lista. Este panorama nacional refuerza el llamado a la acción que simboliza el Día Mundial del Corazón.
Más allá del colesterol y la presión arterial: la limitación de los modelos tradicionales de riesgo
Durante décadas, la evaluación del riesgo cardiovascular se ha basado en modelos que consideran factores como la edad, el historial de tabaquismo, los niveles de presión arterial y el colesterol. Si bien estas herramientas son valiosas para identificar poblaciones en riesgo, presentan una limitación fundamental: no pueden visualizar de manera directa y anatómica la presencia real de placas ateroscleróticas en las arterias. Un individuo puede tener sus niveles lipídicos dentro de rangos “aceptables” y, sin embargo, estar desarrollando una obstrucción arterial significativa. Esta brecha entre el riesgo calculado y la realidad anatómica subraya la necesidad de complementar la evaluación tradicional con técnicas de imagen avanzada, especialmente a partir de los 45 años o cuando existen antecedentes familiares fuertes de eventos cardiovasculares.
ICAP: La tecnología de imagen que da una visión completa del sistema arterial
Ante esta necesidad, la medicina preventiva de vanguardia ha desarrollado protocolos especializados diseñados para buscar la enfermedad antes de que genere síntomas. Un ejemplo es el chequeo cardiovascular ICAP (Imagen Cardiovascular Avanzada y Prevención) ofrecido por la Clínica Universidad de Navarra. Este programa está dirigido específicamente a personas con factores de riesgo o antecedentes familiares y tiene como objetivo realizar un “mapeo” integral del sistema arterial. Utilizando tecnologías de imagen no invasivas de última generación, como angio-TAC y ecocardiografía avanzada, el chequeo ICAP permite analizar el estado de las arterias coronarias, carótidas, aorta, ilíacas y femorales, no solo detectando la presencia de placas, sino también caracterizando su composición y midiendo el flujo sanguíneo.
Los resultados de este enfoque proactivo son elocuentes. Entre los pacientes evaluados en este programa, un 20% presenta placas ateroscleróticas que requieren manejo médico intensivo, y un 3%, a pesar de no tener síntoma alguno, ha necesitado un procedimiento de revascularización para prevenir un infarto inminente. El Dr. Juan Pastrana, director del Área de Medicina Vascular de la Clínica Universidad de Navarra, explica la filosofía detrás de este enfoque: “El objetivo último es detectar la arterioesclerosis en su fase subclínica. Si logramos poner el foco en una visión integral y detallada de todo el sistema arterial, podemos prevenir ictus e infartos con mucha mayor precisión y anticipación, que es el verdadero espíritu de la medicina del siglo XXI”.
Cardiología intervencionista: la respuesta cuando la prevención llega tarde
Cuando la enfermedad cardiovascular se manifiesta de manera aguda, la medicina cuenta con un arsenal de técnicas intervencionistas mínimamente invasivas que salvan vidas. La cardiología intervencionista ha revolucionado el tratamiento de emergencias como el infarto agudo de miocardio con procedimientos como la angioplastia coronaria y la colocación de stents farmacoactivos que restauran el flujo sanguíneo en minutos. Para condiciones estructurales, técnicas como el implante de válvula aórtica por catéter (TAVI) han ofrecido una alternativa viable a la cirugía abierta para pacientes de alto riesgo. Estos avances, sin embargo, no deben opacar la premisa central: la mejor intervención es aquella que se puede evitar a través de una detección temprana y un manejo preventivo agresivo.
La conmemoración del Día Mundial del Corazón debe servir como un catalizador para transitar de una cultura reactiva a una preventiva en salud cardiovascular. Los datos son contundentes: la aterosclerosis comienza antes de lo que imaginamos y sus consecuencias son la principal causa de muerte en México. Hoy, la tecnología permite identificar este riesgo con una precisión sin precedentes, ofreciendo la oportunidad de intervenir a tiempo, personalizar las estrategias de prevención y, en última instancia, escribir una historia distinta para millones de personas. El corazón no puede esperar; su cuidado debe ser una prioridad diaria, respaldada por el conocimiento y las herramientas que la medicina moderna ya pone a nuestro alcance.

