4 mitos y realidades de la limpieza dentro del hogar
El Día Mundial de la Limpieza se conmemorará el 18 de septiembre y si bien, la misión tangible es la recolección de residuos sólidos, es importante informarnos sobre nuestros hábitos de limpieza dentro del hogar. INSTITUTO CLORALEX ® invita a la sociedad a continuar fortaleciendo sus medidas de higiene y desinfección y a la par, contribuir a hacer un México más sano y sustentable.
Realidad: Una buena rutina de limpieza del hogar ayuda a proteger a la familia
Aunque nos parezca increíble, en nuestro hogar también se generan infecciones, por lo que tener buenas prácticas de limpieza nos ayudará a prevenir enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Debemos prestar atención a las zonas con mayor concentración de gérmenes y las que tocamos con mayor frecuencia como manijas de puertas, mesas y aparatos tecnológicos. Si bien, la FDA ha mencionado que la principal vía de propagación del SARS-CoV-2, por ejemplo, es por medio del aire, la desinfección acompañada de la ventilación ayuda a disminuir el riesgo de contraer infecciones causadas también por otros virus, bacterias y hongos.
Mito: Es lo mismo limpiar que desinfectar
Casi siempre vinculamos limpieza con desinfección, sin embargo, son dos procesos distintos. Cuando limpiamos eliminamos suciedad de las superficies y reducimos el número de virus o bacterias, pero no los eliminamos por completo. Por el contrario, al desinfectar sucede un proceso químico que anula los gérmenes y evita la propagación de infecciones. Si bien estos dos procesos son distintos, existen soluciones como las de los productos CLORALEX®, que pueden realizarlos simultáneamente al seguir las instrucciones de uso en sus etiquetas.
Realidad: Maximizar la desinfección puede hacer que ahorremos agua.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona requiere de 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades, que abarca actividades como aseo, lavado de alimentos, lavandería y baño. Ante ello, se vuelve trascendental utilizar productos que actúen de manera efectiva con poca agua.
Por ejemplo, el cloro por sus altas propiedades desinfectantes, ayuda a garantizar la limpieza desde la primera aplicación a comparación de otros limpiadores con espuma, que requieren más agua y un proceso de limpieza más largo. Además, para economizar este recurso vital, después de trapear pisos o desinfectar superficies, podemos reutilizar esta fórmula para otros espacios como la taza del baño o patios exteriores. Existen también alternativas sin cloro como toallitas desinfectantes que permiten la desinfección de distintas superficies sin necesidad de recurrir al agua.
Mito: Debo pasar solo un trapo con desinfectante para eliminar 99.99% de virus y bacterias.
Todas las soluciones desinfectantes para hacer correctamente su función, necesitan un tiempo mínimo de contacto con las superficies que puedan estar contaminadas, por lo que es importante que siempre revisemos las instrucciones de la etiqueta donde vienen las cantidades adecuadas del producto y los minutos que debemos dejar actuar para asegurarnos de haber eliminado virus y bacterias.
Dentro del marco del Día Mundial de la Limpieza resulta importante reflexionar sobre cómo limpiamos y desinfectamos dentro y fuera del hogar para ayudar a proteger la salud y bienestar de nuestras familias mientras cuidamos del planeta.
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